(Regalo de una de mis hijas por este día)
COMO SIEMPRE
El día de su boda nadie entendió por qué insistía tanto en hacerse una foto a solas con su madre.
—¡Qué boba! —decían— ¡Cuánta tontería!
El día en que se le descosió el corazón allí estaba ella, con su vieja aguja de zurcir penas y su caja de tiritas de amor incondicional.
—¡Qué boba! —decían— ¡Cuánta tontería!
El día en que se le descosió el corazón allí estaba ella, con su vieja aguja de zurcir penas y su caja de tiritas de amor incondicional.
A mi madre.
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