3 nov. 2015

Cine sin gente - Gente sin cine






     Siempre me ha gustado el cine, y eso se lo debo en buena parte a mi padre. Cuando era pequeño vivía en lo que llamaban "Las Escuelas", un edificio muy grande donde -antes de que yo naciera- habilitaron una sala en la que él mismo se encargaba de proyectar películas de 16 mm. que acudían a ver los vecinos del barrio.

     Entre los recuerdos de mi infancia están un proyector de 8 mm. (super 8 después) en casa, a mi padre colocando los rollos de película, una pequeña pantalla en el comedor, la expectación, la oscuridad y, de repente, la magia. Imagino mi cara extasiada y mis ojos como platos viendo las trastadas que el ratón Jerry le hacía al gato Tom, las risas que me echaría con las historias de Oliver y Stan ("El gordo y el flaco"), las lágrimas con "Marcelino pan y vino"...

(Empalme mal realizado, 
lo que ha provocado la
destrucción de un fotograma)


     De los cortes inesperados y de la acetona para empalmar las cintas rotas también me acuerdo. ^_^ "¡Venga, papá, date prisa, que estaba en lo mejor!" —nos impaciéntábamos mi hermano y yo.

     Tuvimos también un Cinexin - pequeño proyector de juguete que nos permitía congelar las imágenes, o hacerlas retroceder o avanzar a nuestro antojo...




     Y, por supuesto, recuerdo un polideportivo de uso público (con un ring de boxeo en su interior y todo) que entre varios vecinos del barrio acondicionaron para convertirlo en un cine. Una buena mano de pintura blanca en la pared frontal, y ya tenían la pantalla. Láminas de poliespán para insonorizarlo. Muchas sillas de madera plegables que para nosotros, los innumerables críos de la barriada, eran las mejores butacas del mundo. Un viejo proyector de 16 mm. que, gracias a una subvención del Ayuntamiento, fue sustituido por uno de 32 mm. Y evoilá!!! Cine para todos. :)

No había ánimo de lucro, sino todo lo contrario.




     Mi padre me ha contado hoy mismo que entre los ocho o diez vecinos implicados en esa (para mí) hazaña cultural escogían con cuidado y sensatez (el público era mayoritariamente infantil) las películas a proyectar, se desplazaban hasta Bilbao (a 60 km. de aquí - distancia grande por aquel entonces), las alquilaban en una filmoteca de la calle Ercilla, organizaban la sala, unos se encargaban de cobrar la entrada (a precio ridículo), otros de ayudar con el traslado de cajas de golosinas que la panadera del barrio vendía allí mismo (con ayuda de éstos también) a precio de coste, mi padre iba empalmando los rollos de las bobinas para no perder tiempo y, tras la filmación, entre todos recogían y uno de ellos se trasladaba a Bilbao a devolver la película.

     Había películas cuyo alquiler costaba menos de lo habitual así que, con el remanente, podían a veces pagar los portes del autobús por el envío y devolución de las películas, y así nadie tenía que desplazarse en su propio vehículo hasta otra provincia. Y, si sobraba algo más, se acumulaba para la siguiente película.

     De ese modo, todos los vecinos del barrio que así lo quisieran tenían la posibilidad de ver cine en pantalla grande.





     Ahora los tiempos han cambiado. Quieres ver cine, pero el precio es muy alto y no te lo puedes permitir. Así que no vas al cine. Y, como tú, mucha gente. Al no haber demanda suficiente, la oferta se reduce, las subvenciones se recortan (o desaparecen), se ruedan menos películas, las salas de proyección se cierran...

     A este paso se lo van a cargar... :(


Hoy comienza  una vez más "La Fiesta del Cine" - CLICK.



     Y, como siempre que se nos brinda la oportunidad de disfrutar de una película en pantalla grande a un precio asequible, mis hijos y yo vamos a ir.

:)



_____________

4 comentarios:

  1. Bien por ti y por tus hijos , una gran entrada la que publicas aquí hoy recordando tu niñez , el famoso cinexin .... Y el bonito trabajo que tenia tu padre de poner las peliculas del cine , me a gustado mucho tu entrada .... Disfruta tu que puedes de una feliz tarde de cine , te deseo una feliz tarde , besos de Flor.

    ResponderEliminar
  2. El arte en mayúscula

    Realmente , dos horas de entretenimiento/cultura por 7 euros, de media, es asumible, si trabajas. Eso sí, se ha perdido el caracter colectivo y en gran medida la calidad

    ResponderEliminar
  3. Genial la reseña!!!
    :)

    Me encantó.
    Me recordó miles de cosas.
    Por momentos un pasaje de J. Marsé.
    Te leo en los viernes creativos, y me pasé por aquí.

    ResponderEliminar
  4. Con la entrada del euro se ha perdido un poco toda la proporcionalidad de precio abusivo...
    A mi 7 u 8 euros me parece carisimo, ver una peli no debe ser subvencionar el septimo arte ni su industria.

    ResponderEliminar

Gracias por dejar tu huella...... :)